jueves, 18 de abril de 2019

Día a día

Con los años la forma en la que se ve el mundo y todas las cosas cotidianas cambian. Cambia la forma en la que disfrutabas la comida, la forma en la que veías los dibujos animados una película y hasta una telenovela. Cambian las cosas importantes en nuestra vida y aprendemos que aquello que antes se consideraba aburrido ahora es algo interesante. Cambia el modo en que nos enfrentamos al mundo y la postura frente a ello.

Esos cambios nos obligan a tomar decisiones siendo la más importante la manera en la que nos enfrentaremos al mundo. La vida nos obliga a tomar una posición. Esa posición es importante. Podemos elegir ver aquello que no tenemos, aquello de lo que carecemos o podemos elegir ver aquello que tenemos y que podemos sacar provecho de la vida. También podemos confundir esta posición y creer que un carpe diem significa vivir como si no hubiera un maña y hasta pecar por ese motivo. La vida es un hilo del que se tira que tarde o temprano llegará a un final y uno es el que elige con qué velocidad tirar de ese hilo. Por el contrario nuestras metas en la vida es como hacer cola. Hay personas antes que nosotros, personas que se esfuerzan mucho más que nosotros. Podemos y vamos a lograr lo que queremos siempre que sigamos haciendo fila. La diferencia radica en lo mucho que nos esforzamos. El no hacer nada por mejorar significa que esa cola no avance y que otras personas se cuelen en la fila. El esforzarnos, por el contrario, significa que esa cola que parece interminable avance. Esa es nuestra vida y así deberíamos de vivirla, sin embargo, muchas personas eligen caminos equivocados y eso solamente pasa cuando el camino no está debidamente señalizado.

Recuerda que todos los caminos tienen límite de velocidad y que los autos también se malogran por andar rápido.

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